La estatua
La blanca estatua de San Francisco en cerámica esmaltada, situada al centro de la capilla, es obra de Andrea della Robbia (1490 aprox.). En el rostro del santo se refleja una nota de íntima y velada tristeza que recuerda su grito de: "el Amor no es amado".
En las manos sujeta el Evangelio y la Cruz: los dos polos de la vida del Pobrecillo de Asís, que del Evangelio hizo norma fundamental para sí y para todos sus seguidores; y la Cruz que admiró siempre hasta el punto de desear ser cruficado para alcanzar la perfecta semejanza con Cristo.
|